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El Rey "España no puede ser de unos contra otros, España debe ser de todos y para todos".

El Rey Felipe VI ha inaugurado este lunes la XIV Legislatura llamando a los parlamentarios a trabajar por el interés general de todos los españoles: "España no puede ser de unos contra otros; España debe ser de todos y para todos", ha proclamado.

"Así lo ha querido la sociedad española desde hace más de 40 años. Así lo sigue queriendo y, sobre todo, así lo merece", ha dicho el jefe de Estado en su discurso en el Pleno ante diputados y senadores. Al finalizar, sus palabras han sido recibidas por un largo aplauso y vivas al Rey en un Hemiciclo en el que no han estado ERC, Junts, Bildu, el BNG y la CUP.

Con la apertura de la legislatura, tras las elecciones generales, ha señalado el Rey, "llega nuevamente la hora del Parlamento", que es "la hora de la palabra, del argumento y de la razón", del acuerdo entre ideas diferentes y "del ejercicio del control político por la oposición".

Y más aún teniendo en cuenta que desde 2015 hay más diversidad en las Cortes y eso requerirá el "pleno desenvolvimiento" del régimen parlamentario. Así, ha señalado que parlamentarismo es pactar, controlar, acordar o disentir, pero todo ello unido al "común respeto" de los valores constitucionales.

De hecho, ha llamado a resolver los problemas de los ciudadanos y a contribuir a los grandes retos mundiales a través de la reflexión, el debate y el diálogo, y siempre teniendo como "base firme" la Constitución, porque ésta "ha sido el lugar de encuentro de todos los españoles, de diferentes modos de entender y sentir España". Una Constitución, ha proseguido, con "inequívoca vocación integradora e incluyente" a la vez que es respetuosa con la "pluralidad y diversidad territorial" de España.

El Rey ha incidido en que la Constitución "nació del diálogo y el acuerdo, y también para el diálogo y el acuerdo", "proyectándose hacia el futuro como un marco político pactado y compartido" para el desarrollo de la vida democrática.

Es más, ha señalado que el diálogo y la voluntad de entendimiento "cobran todo su sentido y alcanzan todo su significado en la propia definición constitucional de España como un Estado Social y Democrático de Derecho" y ha apuntado que esos tres pilares, en los que se asienta la democracia española igual que las de nuestro entorno, son "inseparables e indisociables los unos de los otros de una misma realidad".

Felipe VI ha recordado las palabras de su último mensaje de Navidad, en el que quiso lanzar un mensaje de confianza en España en un tiempo de incertidumbre, una confianza basada en la "personalidad" de los ciudadanos y en la "fortaleza del Estado" construido en las últimas décadas.

CONCORDIA, RECONCILIACIÓN Y LIBERTAD

En este sentido, ha destacado que ésta ha sido una historia "de convivencia y progreso" y "sin duda de éxito, con sombras, desde luego, pero sobre todo llena de luces". Hace 40 años, ha señalado, "las palabras concordia, reconciliación, entendimiento, respeto y, por supuesto, libertad resonaron como nunca antes", pusieron fin a las divisiones y "fueron capaces de movilizar a todo un pueblo" recogiendo los anhelos de los ciudadanos.

El Rey ha subrayado que esas palabras "abrieron una nueva etapa en la historia de España y en la vida de los españoles" y ahora deben "prevalecer en toda su plenitud" por su valor para la convivencia cívica, social y política, que es "el mayor patrimonio" que los españoles han construido.

Felipe VI ha comenzado agradeciendo a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, su homenaje al papel integrador de la Corona, por su significado pero también por su "sentido afecto personal" y recordando el por qué de este acto solemne: un encuentro entre las Cortes Generales, que son las depositarias de la soberanía nacional, y el jefe de Estado, al que la Constitución define como "símbolo de unidad y permanencia" de la nación.

LAS CORTES SE DEBEN A TODO EL PUEBLO

El Rey ha recordado que las Cortes "representan a todo el pueblo español y, por ello, a todo él se deben" igual que todas las instituciones del Estado. Y ha confiado en que "esta legislatura sea provechosa para los ciudadanos y los intereses generales de España" y "sirva también para recuperar y fortalecer la confianza de los ciudadanos en sus instituciones".

Además de desear éxito al presidente del Gobierno y a sus ministros, ha dicho a los parlamentarios que "recibir el mandato de los ciudadanos constituye sin duda uno de los mayores honores", pero también "grandes responsabilidades, compromisos y deberes".

En concreto, les ha recordado que los ciudadanos esperan de todos los que ejercen responsabilidades públicas que ejerzan con "la mayor responsabilidad y rectitud", que colaboren "lealmente con todas las instituciones del Estado" y que sus comportamientos "merezcan la mayor consideración y el respeto de los ciudadanos".

Esos principios, ha asegurado, han sido también una exigencia permanente para él mismo, y más aún desde que fue proclamado ante las Cortes como Rey constitucional, "un Rey comprometido con España y con todos los españoles, comprometido con la democracia y con la libertad, comprometido con la Constitución". También ha puesto en valor la alta participación de los ciudadanos en cada proceso electoral, "un ejemplo de civismo político".

Además, ha recordado que esos ciudadanos han depositado en los ahora diputados "sus esperanza en un futuro mejor para sus proyectos y los de sus familias, su deseo de convivir en paz y libertad y de encontrar un futuro digno para su vida, especialmente quienes se encuentran en dificultades y se merecen la solidaridad de sus compatriotas".

"Sus señorías representan los intereses generales de 47 millones de ciudadanos y deciden sobre el presente y el futuro de España", les ha recordado, en un discurso que ha finalizado proclamando abierta la legislatura y, como es habitual, dando las gracias en todas las lenguas oficiales.

Europa Press

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