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Nuria Barrera ilustra con una joya la histórica visita del Rey Felipe VI al Rocío.

El nombre de Nuria Barrera se halla indisolublemente ligado al de la Virgen del Rocío desde siempre, pero de manera particularmente intensa desde el preciso instante en el que afrontó uno de los encargos esenciales de su impecable trayectoria, el histórico cartel que la artista carmonense concibió para ilustrar la Romería de Pentecostés de 2019, un cartel histórico, cargado de simbología que ya forma parte de la memoria colectiva del universo rociero. Desde entonces su presencia a orillas de la Marisma ha sido unaconstante reflejada con especial énfasis en la maravillosaexposición que culminó el centenario de la Coronación Canónica de la Blanca Paloma, que tuvo la fortuna de gozar de la dirección artística de la pintora.

Meses después del comienzo de aquella cita memorable, el nombre de Nuria Barrera vuelve a quedarligado para siempre con el de la Reina de las Marismas merced a un encargo cuyo desenlace vuelve a estar escrito con letras de oro en el espectacular curriculum vitae de la artista. Y es que, si bien todas las obras son importantes para los artistas que las acometen, existen encargos que, por sus características, siempre se convertirán en especiales, únicos, irrepetibles e inolvidables.

Uno de estos encargos singulareses el que ha originado la nueva joya que ha creado Nuria Barrera, que ha tenido el inmenso honor de realizar el retrato de Su Majestad el Rey D. Felipe VI que ha tenido a bien regalarle la Hermandad Matriz, con motivo de la visita que el monarca ha realizado este viernes para la historia a la Villa de Almonte para rendir visita a la Virgen del Rocío que allí habita hasta su retorno a la Aldea Prometida que ocurrirá una semana antes del próximo Lunes de Pentecostés. Una obra realizada enacrílico y óleo sobre lino belga de trama fina que conmemora esta visita que coincide con la conmemoración del Centenario de la concesión del título de Real por parte del bisabuelo del monarca, Su Majestad el Rey D. Alfonso XIII en 1920.

La impactante obra muestra en primer plano la figura del Rey luciendo la Medalla de Honor que la Hermandad Matriz le entregara en su anterior visita junto a la Reina, ocurrida en 2006 cuando aún eran Príncipes de Asturias. Al fondo, de entre las sombras, evocadora, surge la Virgen del Rocío, ubicada en elAltar de la Parroquia de la Asunción de Almonte, en donde se encuentra actualmente. Un encargo del que deriva, tal y como ha explicado la propia Barrera a Gente de Paz, «el honor y por otro el peso de la responsabilidad de estar a la altura, de quien es el destinatario, de quien lo encarga y para lo que se ha realizado». Una impresionante obra que evidencia, una vez más, laamplia gama de registros inherente a su obra y que la artista reconoce que provoca en ella el orgullo y el honor que siente «como sevillana, andaluza y española«. Un cuadro histórico que se incorpora al legado de Barrera y a la historia del Rocío.

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